
Cree que los crímenes de Hitler o Stalin son "menos repugnantes" que el aborto.
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, comparó al aborto en su homilía del pasado domingo, en la Catedral, con un "genocidio silencioso" y consideró que la nueva ley sitúa a los profesionales sanitarios, "médicos y enfermeras", en situaciones "muy similares" a las de los oficiales de los campos de concentración nazis, "en los que no podían rebelarse porque eran órdenes superiores".
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Para Monseñor Martínez, "matar a un niño indefenso, y que lo haga su madre" da a los varones "licencia absoluta, sin límites" de "abusar del cuerpo de la mujer", porque "la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un derecho: el derecho a vivir toda la vida apesadumbrada por un crimen que siempre deja huellas en la conciencia y para el que ni los médicos ni los psiquitras ni todas las técnicas conocen el remedio".
"Sólo existe una medicina para este crimen: el perdón, medicina que sólo conocemos los cristianos. Un médico que haya practicado cientos de abortos y que algún día caiga arrodillado, asombrado de su propia mezquindad humana, es abrazado por el Señor. Una adolescente engañada por el chico que abusó de ella o por sus padres, o por la imagen que tiene de sí misma, siempre tendrá en la Iglesia una casa, una familia y una madre", mantuvo.
El arzobispo insistió en que "esta licencia para matar" no es más que un "primer paso" de "la pérdida de libertad en nuestra sociedad", que anuncia además "que estamos ya en una nueva y terrible dictadura -¡terrible!- y que la libertad es una palabra vacía".
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